2019-10-21
- Editorial -
Crisis en Morena

El desarrollo y suspensión de las asambleas distritales del proceso de renovación de la dirigencia estatal de Morena, muestran la confrontación y el intercambio de acusaciones entre grupos que aspiran a controlar el partido lejos de observar los procesos democráticos.

Las pugnas referidas y otras que tienen lugar entre las figuras del partido gobernante deben ser vistas como expresión de una crisis.

Los grupos de Morena no han entendido que no existe peor amenaza que la interna y peor democracia que la que no se practica; las aspiraciones electorales de uno y otro grupo han reducido la tarea renovadora de Morena a la antigua función de los partidos: como medio de unos cuantos para acceder a posiciones políticas y burocráticas.  

Los funcionarios y líderes están más concentrados en la pugna por los cargos y en los procesos electorales que en la generación de ideas y propuestas para concretar la transformación prometida a la ciudadanía; mientras que los militantes fundadores -antes grandes oradores contra la antidemocracia, el fraude y los acarreos- ahora permanecen opacos y grises desde sus escritorios políticamente correctos mientras se lavan las manos de las prácticas antidemocráticas desde sus cuentas de Facebook y Twitter.

Se entiende que los conflictos internos son connaturales de las organizaciones políticas; pero las actitudes antidemocráticas de líderes y funcionarios partidistas suman a la desnaturalización del partido más si éste accedió al poder con una bandera de renovación de la vida pública, con un nuevo código de ética-política que tanto ha insistido su líder moral y fundador. Parece que en Tlaxcala y en otros estados de la república, el partido avanza por el lado opuesto al plan y ejemplo moral de Andrés Manuel López Obrador.

Si los grupos internos de Morena en Tlaxcala no logran garantizar la democracia, la pluralidad y la unidad del partido y la militancia, deponer las disputas y los intereses personales por el interés colectivo que no solo abarca a los militantes sino a todos los gobernados, podrían marcar el fin del proyecto y la continuidad de la Cuarta Transformación así como la aspiración y la confianza social que depositaron para lograr una verdadera transformación: no hay peor decepción ni engaño que el que uno mismo construye.

 
Sin limites con Lupita Morga; "La Antimonumenta"

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