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Blindaje de las reformas estructurales
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Cuando la inercia electorera afecta al sistema neuronal de nuestros funcionarios, los impulsa a generar expresiones que ubican en posición cuestionable a los conceptos básicos de identificación de la actual administración. Una prueba reciente es la nota publicada en La Jornada el pasado 3 de noviembre donde se reporta lo dicho por Aurelio Nuño, titular de la SEP, señalando que “Dar continuidad a la transformación que vive el país será parte de las decisiones que tome el electorado mexicano en los próximos comicios presidenciales”. 

 Asimismo consideró que “para dar continuidad a la transformación educativa de México es necesario constancia, disciplina y gran visión, y donde se contará con la fuerza de maestros y padres, porque todo cambio requiere tiempo para madurar”. Como se trataba de imponerle sello político a la intervención efectuada en Paris , Francia, a donde asistía a la reunión anual de la UNESCO, no pudo dejar de insistir en que “en el mundo el gran reto es, por un lado, enfrentar o confrontar la libertad con el populismo y el autoritarismo”.

Para animar a un público que imagina tener continuó señalando “que el presente es un momento también fundamental en el que el planeta se debate entre el aislacionismo y la apertura. 

Ante esta realidad México expondrá su postura en favor de la libertad, la cooperación internacional y la democracia” En primer lugar lo dicho por el secretario acerca de un eventual ajuste o incluso la abrogación en la práctica de la Reforma Educativa, pone en duda esa garant6iaque al inicio del ciclo reformista se aseguraba, incluso se mencionó en algunos momentos que tendría un absoluto blindaje.

Aunque ni siquiera ha sido necesario un cambio en el signo del equipo gobernante, tal eventualidad ya se ha presentado en otras otras reformas estructurales. Un caso es la reforma a los aspectos fiscales y financieros que no han podido hacerse realidad por la connivencia de los grandes grupos financieros y la autoridad que debiera normarlos, tal aspecto se manifiesta en el hecho de que la anunciada baja en tasas de interés y oferta ampliada de crédito a las empresas, hasta ahora no ha aparecido y posiblemente no aparecerá en este sexenio. 

 Igualmente la reforma en telecomunicaciones no ha podido avanzarse porque es el mismo gobierno quien poco a poco está minándola con ajustes legislativos que reducen los campos a intervenir y las formas de hacerlo, siempre a favor de las grandes empresas del sector. Así que ya tenemos dos pruebas de una callada contrareforma a conveniencia. 

Eso sí, no se cansan en repetir que para el sector energético y la cuestión educativa no puede ser que no existan formas de ajuste, que al eventual cambio de gobierno y la llegada de una corriente nacionalista y de óptica social, puedan proponerse. 

Llama la atención en el segundo entrecomillado la idea de llamar de última hora a la fuerza de los maestros y los padres, cuando hasta ahora se ha tratado de un proceso vertical, autoritario y por ende, antidemocrático que hasta su final recurre a las fuerzas organizadas que debieron ser llamadas desde el inicio. Lo que ha encendido la mecha de la indignación, al menos a un sector en redes sociales, es la referencia al populismo y al autoritarismo, como si el signo del actual régimen no fuera precisamente éste. Se recurre a endilgar a otro y a otros los vicios que a ellos mismos caracteriza. 

 Al menos se puede aducir populismo en la entrega de televisores a los pobres en razón del llamado apagón digital, claro, esto lo cobraron en las elecciones intermedias del 2015. En igual sentido lo es la utilización de los programas sociales en tiempos electorales como se observó nítidamente en la viciada elección del Estado de México. No debemos tampoco olvidar que el uso del término es propio de la dupla PAN/PRI y que la han hecho marca para denostar a los posicionamientos de López Obrador y los esbozos de un programa de gobierno que realizaría. 

Tan inadecuado resulta el concepto que al pronunciarse contra el populismo en una reunión trinacional, los gobernantes de lo Estados Unidos (Obama) y Canadá (Trudeau) hicieron ver a Peña Nieto que ellos eran populistas. La polémica sigue, en tanto los indicadores del INEE en la prueba Planea 2017 aplicada en la CDMX señalan que 66% de los egresados de bachillerato se encuentran en el más bajo nivel de los cuatro que considera. Eso es en la capital, imaginemos el dato que resultará cuando se integren las zonas pobres y marginadas del país 

 VISION DE TLAXCALA 
 Una página editorial local anotaba hace semanas que el cobro de la factura política de los sindicatos magisteriales fue demasiado alta al recibir una secretaría del gabinete y dos posiciones en el congreso local a cambio de su participación encubierta a través del PANAL en las pasadas elecciones. Aun así, deja verse la mano negra de los sindicatos en las manifestaciones magisteriales con motivo de los normales cambios de responsables en la SEP local. Quizá haga falta que alguien les dé a conocer su verdadero valor como aliados para que no se excedan.


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