México en ruinas
Octavio Aristeo López
La demanda es democracia
11/Abr/2018

 

Los principios democráticos son fuente de legitimidad de los gobiernos de los países desarrollados, subdesarrollados o en vía de desarrollo; por supuesto en los países desarrollados la democracia y los estudios democráticos evolucionan más en los países subdesarrollado o países en vía de desarrollo que tienen como forma de gobierno monarquías sexenales, que son reconocidos como no democráticos.
Bajo esta tesis, México vive en una democracia aparente, sesgada por la técnica instrumental que utiliza la clase gobernante para mantenerse en el poder, es decir, con los procedimientos electorales que vigilan como fieles guardianes los consejeros del Instituto Nacional Electoral y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que llega hasta el fraude del voto ciudadano.
El proceso de democratización no es nuevo, es histórico, solo revisemos las primeras elecciones de 1808, en el que ahora, en la época contemporánea, el respeto al voto y al Estado del Derecho es una demanda democrática que no se ha cumplido, a pesar de que los integrantes de las instituciones de los asuntos electorales son doctores en derecho constitucional, por lo que tienen conocimiento de lo que hacen, ya que son especialistas del tema y conocen el movimiento estudiantil de 1968, que este año cumple 50 años como manifestación del descontento social ante la monarquía sexenal.
Por consiguiente, más de un millón de mexicanos con estudios de posgrado viven en Estados Unidos, prueba que la educación en México es fábrica de pobres, es parte del modelo económico actual; así no podemos expulsar la pobreza, ¿qué pasará con los 26 millones de jóvenes de 14 a 29 años, que demandan democracia?
Cuando la retórica nacionalista entra en el discurso de las campaña electorales, es considerada como una etapa de redefinición, es decir, entra en acción el “apoyo difuso” cuando fracasa el “apoyo afectivo” relacionada con la demanda ciudadana de democratización para disminuir la tensión política entre los actores políticos.
Por ello, están enojados los empresarios, que también demandan la democratización del país y se quejan de la pelea que tienen los candidatos presidenciales, generando odios y rencores entre los mexicanos.
Esta es una reflexión empírica de la realidad compleja y frágil del sistema no democrático mexicano, porque el autoritarismo provoca inestabilidad política al no ser respetado el voto en las urnas y se recurre al fraude electoral, fuente de legitimidad de los gobiernos de la elite monárquica sexenal que cada seis años se recicla al manipular la libertad de elegir.
Por ello, existe mucho odio y soberbia en este proceso electoral, al ser considerados mercancía-objeto los seres humanos; entonces, la clase gobernante se consideran dioses, ellos no son humanos y con sus armas secuestran, nos instruyen para ser inhumanos, además el sobrevivir nos vuelve más inhumanos porque no existe unión entre las tinieblas y la luz.
Ante esto, la posición de la Conferencia del Episcopado Mexicano es importante en este proceso electoral, ya que cuando las armas son utilizadas como herramientas de dominio y asesinan a familias inocentes, solo la música y la muerte libera; sabemos que todos vamos a morir más pronto cuando la maldad nos rodea.
Señala Aristóteles, famoso filósofo griego, “…la injusticia más aborrecible, es la que tiene armas; ahora bien, el hombre, dotado de armas, que han de emplear en servicio de las sabiduría y la virtud, puede usarlas para lo contrario. Por esto, es el hombre, sin virtud, es el más impío y salvaje de los animales, y el peor, en lo que respecta a los placeres sexuales y de la gula”.
Por lo tanto, estamos muertos al comer carne contaminada con clembuterol, necesitamos revivir ya que nadie nace para ser esclavo, tenemos que sacrificarnos y tampoco nos pueden quitar la vida si la ofrecemos para salvar a los demás, es cuando “la vida no vale nada” y el amor a los demás es la cura porque la propia naturaleza tiene sus propias leyes.
Esta es la civilización que hemos construido, ante seres inhumanos que gobiernan, nos obligan a volver a ser humanos siendo inhumanos; que tragedia, ser inhumanos siendo humanos, esta es la desgracia de nuestra época contemporánea.
Por consiguiente, existe un candidato presidencial que es espejo e imagen y semejanza del grupo político que a gobernado durante 18 años que tiene experiencia para aumentar: inseguridad, corrupción generadora de improductividad, desempleo provocando salarios miserables, desconfianza al Estado de Derecho, violación a la constitución y las leyes origen de la impunidad, educación generadora de pobreza, miseria, extrema pobreza.
También, deficiencia administrativa e irresponsable en el manejo de los recursos públicos, comercio informal, aumento de impuestos, sobreexplotación de los recursos naturales beneficiando a las empresas transnacionales, desigualdad de oportunidades, autoritario, antidemócrata, asesinatos de lesa humanidad, represión, violación sistemática de los derechos humanos, etcétera.
Cuando la dictadura se instala en un país empieza con un régimen totalitario y va convirtiendo a los ciudadanos en autómatas, en donde una elite quiere eternizarse en el poder; en el cual, es más importante el personaje cacique o como se le llame que las instituciones, en el que la sociedad libre es manipulada y las elecciones son una farsa, acaban con el periodismo independiente e instrumentan sistemáticamente la violación a los derechos humanos; los que no están a favor de ésta elite son excluidos, marginados en sus sueños y fantasías de un paraíso que no existe en el infierno.
Como señala, ésta frase histórica: “No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura” George Orwell. En conclusión, la demanda de la sociedad mexicana es: ¡democracia
 
 
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