Columna
Espiridion Conde Nieva
DESEOS, PRONÓSTICOS, TEMORES.
04/Ene/2016

 

Es muy humano que por estas fechas formulemos deseos de año nuevo como una forma de plantearnos desafíos por superar o metas por cumplir en el lapso temporal que se avizora. El genérico deseo de felicidad y prosperidad que acude mecánicamente a nuestra voz se desglosa pensando en primer lugar en la salud, para luego tocar aspectos de estabilidad económica y llegar a la armonía en el grupo familiar. En los tiempos que corren aparecen nuevos toques de la realidad que también tienen presencia en nuestro pensamiento como es mantenernos alejados de la violencia criminal en nuestra persona y bienes, disponer de estabilidad laboral y quedar lo más fuera posible de las ambiciones de los poderosos.

Por otro lado, ese ser escéptico que nos habita de continuo nos previene del clima social, económico y propiamente ambiental, que con sus signos oscuros a la vista, poco ofrece para la felicidad generalizada y en contraste nos exige estar atentos a los variados aspectos de deterioro, que en mucho se asocian al desempeño de quienes deberían guiar al país, mismos que solamente tienen un factor en su contra: no saben gobernar en el sentido que lo define el concepto de  democracia. Resultaría extenso y cansado referir cada uno de los aspectos que configuran el mencionado panorama, sin embargo como muestra de lo anterior aparecen nuevas leyes que por ningún lado consideran el beneficio de la sociedad, otras ya vigentes presentan aspectos regresivos en cuanto a derechos de los ciudadanos, sin mencionar las clasificaciones mundiales que ubican al país el índices alarmantes en asesinatos, desapariciones forzadas de personas, población desplazada por la violencia. En otro campo, nuestra economía maquiladora, subdesarrollada y dependiente, se refleja en la deteriorada paridad de la moneda y no puede emprender defensa alguna al precio del petróleo, para ahora poner su interés en una maxi minería de la depredación y en impulsar megaproyectos de empresas extranjeras que no manifiestan intención alguna por el entorno desde lo social o lo ambiental.

A nadie entusiasma, salvo a los directamente beneficiados, nuestro sistema de representación política y mecanismos de toma de decisiones que por lapsos de seis años se adueña de nuestros recursos para cumplir compromisos con los centros del poder económico mundial, moviéndose hacia atrás en la historia y hacia abajo en los derechos y conquistas sociales. El regalo de un televisor digital a las familias pobres del país y la reducción insignificante en los precios de la gasolina son las nubes que para el primer semestre del año nos preparan los peñanietistas, como siempre, pasadas las elecciones de junio volverán a ocupar su verdadera piel y mostrarán con quien tienen su verdadera alianza. No será con nosotros, por supuesto.  Como homilía laica terminemos pidiendo que cada quien asuma su responsabilidad para la situación y el momento.  

 
 
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