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23/Mar/2016

CULTURA
 
El tren que cruza el país de sur a norte, conocido como La Bestia, y los migrantes centroamericanos que viajan encima de los vagones son tema de una obra teatral para niños.
Una bestia en mi jardín, estrenada por la compañía Puño de Tierra, desarrolla temporada en el teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque.
Escrita y dirigida por Valentina Sierra Bárcena, la historia gira en torno a los encuentros y despedidas, así como a las preguntas y la curiosidad de Damián, niño mexicano de siete años de edad que vive en un refugio para migrantes, junto con su madre (que diariamente cocina enormes ollas de comida), y descubre que cerca de su casa pasa la enorme bestia de la que muchos hablan.
Inspirada en Las Patronas, el grupo de voluntarias veracruzanas que dan comida y asistencia lanzando víveres a los migrantes desde las orillas de las vías del ferrocarril, la obra, explica Sierra Bárcena, plantea “reconocer la existencia del otro”.
Para la creadora escénica “hay una especie de negación de que el otro existe”. Está convencida, afirma, “de que el reconocimiento del otro debe nacer en la infancia, porque ya como adultos es muy difícil que se adquiera esa conciencia; es por ello que decidí escribir una historia para niños que mostrara las diferentes caras del tren llamado La Bestia”.
Aunque el tema de la migración es muy complejo y en particular lo que les ocurre a los que viajan sobre ese transporte, dentro de todo ello lo que se quiso rescatar y revalorar es el trabajo de Las Patronas. “Asirnos de esa luz que tiene este tema tan oscuro, a través de la voz de un pequeño que jamás ha estado cerca de ese tren; una bestia que traga personas y asusta, pero que a veces cumple sueños”, explica la directora.
 El tema “lo tocamos desde la imaginación y la fantasía de Damián; no hay un tren real. Sí hay una bestia fantástica que devora personas, pero el público infantil, de acuerdo con la edad, tiene la opción de verlo como una historia mágica o una metáfora que refiere a las vicisitudes de miles de migrantes”.
Es una propuesta “muy entretenida y divertida”, pues participan actores y títeres de tamaño natural; hay actos circenses que evocan el peligro de subirse al lomo de La Bestia y música en vivo, adelanta la dramaturga.
“Más que respuestas hay muchas preguntas y se propone ponerse en los zapatos del otro”, destaca el actor Fernando Bonilla.
Trabajar con unos 300 niños
Para la escritura de la historia se hicieron una serie de lecturas y talleres con unos 300 niños, de tres a 12 años de edad, alumnos de la escuela Manuel Bartolomé Cossío. La escenografía y el vestuario nació de muchos de los dibujos que hicieron los pequeños.
Unos 200 de esos trazos se exhiben en el vestíbulo del teatro El Granero. Además, se hizo una versión en cuento de la obra de teatro, también con esos trabajos, para su venta al público.
Con las actuaciones de Fernando Bonilla, Francia Castañeda, Malcolm Méndez, Yurief Nieves, Bruno Salvador Jiménez y Marianella Villa, las funciones de Una bestia en mi jardín son sábados y domingos a las 12:30 horas en El Granero (Reforma y Campo Marte, estación Auditorio del Metro). La temporada concluirá el 22 de mayo.
 
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