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Aprueban ampliar plazo para que entes solventen irregularidades fiscales de 2016
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17/Nov/2016
Iván Muñoz Pérez
Con mayoría de votos el Congreso local aprobó el acuerdo por el que se emiten las bases del procedimiento interno para la dictaminación de las cuentas públicas parciales del periodo enero-septiembre del ejercicio fiscal de 2016. 

Sin embargo, la diputada perredista Eréndira Jiménez Montiel acotó que el acuerdo, además de estar por encima de los lineamientos para la fiscalización establecidos en diversas leyes locales, es extemporáneo por estar fechado el 15 de noviembre y establecer, en las bases Quinta y Séptima, el mismo 15 de noviembre para que el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) emita a los entes con cuenta pública reprobada el pliego de observaciones, a fin de que en tres días subsanen las observaciones correspondientes. 

Además Jiménez Montiel acotó que el acuerdo extemporáneo pretende establecer criterios de dictaminación que ya han sido establecidos en la Constitución Política del Estado y la Ley de Fiscalización Superior, tales como las fechas fatales para el cierre de los procesos de fiscalización y entrega de informes por parte del OFS el 15 de noviembre y la dictaminación de las cuentas públicas hasta el 15 de diciembre. 

Aunque la diputada solicitó regresar la iniciativa para su análisis, los diputados locales la validaron con 21 votos a favor.
El decreto presentado por la Comisión de Finanzas y Fiscalización amplia el plazo de solventación de las irregularidades fiscales de los entes; además en el considerando Cuarto se señala la observancia obligatoria del decreto por parte de los entes fiscalizables y el OFS. 

Empero, el problema denunciado por la diputada en el Pleno es que estas irregularidades pueden ser la base para que los entes impugnen los acuerdos que se tomen en el Pleno sobre la aprobación reprobación de las cuentas públicas parciales.
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EDITORIAL

Crisis migratoria


Con la llegada de Trump a la Casa Banca las políticas migratorias de, al menos, México y Estado Unidos se converten en sendos manifiestos xenofóbicos. 

 Aunque el discurso achaca todos los males al empresario republicano, la responsabilidad de la crisis migratoria apunta mayoritariamente al sistema de gobierno mexicano y las crisis democráticas de los países de América Latina. 

 Más aún, la migración es un juego perverso del sistema capitalista para hacer mano de obra barata, con escasos derechos laborales y subsumida en la rutina de las modernas tiendas de raya, solo que a gran escala y con la paradisiaca iluminación de sus aparadores. 

Donald Trump prometio la repatriación inmediata de 3 millones de migrantes como el primer objetivo a cumplir de su promesa de campaña; la medida asegurará, en términos de la coloquial política de Trump, que esos empleos los ocupen los desempleados blancos. 

La crisis de las democracias latinoamericanas comparten con la crisis del sistema de la democracia capitalista, son su reflejo y, en menor escala, su destino. 

 Además, América Latina combate con un pasado de dependencia e intervención: control de la soberanía y, ahora, alineación del dogma de la producción a bajo costo, acumulación y mercado. 

 Más allá de los temores que el discurso oficial vierte para no pensar o entrarle a nuevos modos de gobernanza, producción o relaciones sociales diferentes a los impuestos, la responsabilidad del actual gobierno es la de defender la soberanía nacional aún inscrita en los artículos constitucionales y salvaguardar la dignidad contra los atavismos y las vueltas al pasado de, ojala no suceda, los Santa Ana o los Díaz.



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