Periodismo social, político y de investigación.
Gobierno estático
(O P I N I O N)
20/Mar/2017
Gabriela Martínez Santillán

La columna publicada el viernes pasado en el diario Excélsior por el periodista Dario Celis es un llamado de atención a tiempo, a poco más de dos meses de iniciada la actual administración: Tlaxcala no ha aprovechado la instalación de la empresa automotriz Audi en el vecino territorio poblano, situación que se traduce en un déficit de empleo, un alto porcentaje de trabajadores aún en la informalidad y el crecimiento ha sido, a todas luces, insuficiente a las necesidades del estado. 

Los datos preocupan, sobre todo, si gobierno estatal ha sido lento en su arranque. Tan lento, que uno de los principales compromisos del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez está pendiente a pesar de los plazos establecidos por él mismo. 

Sus colaboradores en el gabinete no dan señales de vida en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) para publicar sus declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses. 

Ni siquiera la contralora del Ejecutivo, Maricela Escobar Sánchez, sabe cuántos han cumplido. El número lo calcula en una decena pero desconoce sus nombres. La funcionaria se limita a su obligación legal, en el sentido de que en abril se darán a conocer las declaraciones patrimoniales. Pero no hay más.
Si uno de los compromisos principales del gobernador fue que integrante del gabinete que no cumpliera con su declaración 3de3 se iba a ir, entonces el gobernador ha fallado en su compromiso. 
Un asunto de transparencia. 

Mena Rodríguez demuestra, con el tema de transparencia, que hay algo que no anda bien en su gobierno. Una falta de autoridad, tal vez. Lo cierto es que su palabra no obliga a su gabinete, sólo exhorta para ver quién cumple. Y un llamado político es, generalmente, como un llamado a misa que puede o no ser acatado. 

El tema de transparencia es tan solo un ejemplo de lo que se observa en el gabinete: hay una lentitud que exaspera, que lastima. Para decirlo claro: el asunto es grave porque el resto de las entidades federativas están en una sintonía diferente.

No se entiende cómo una iniciativa tan importante pare crear dos nuevas Secretarías no haya sido trabajada con antelación a la llegada del nuevo gobierno, o al menos en las primeras tres semanas de iniciada la administración. Pero es más grave todavía que, a más de dos meses de iniciado este nuevo gobierno, se esté trabajando en la inercia, que no haya iniciativa propia para iniciar acciones en cosas tan elementales como el arreglo de carreteras. 

Los funcionarios de primer nivel trabajan con gente sin sus confianzas, tratando de salir del paso, sin proponer, sin tener iniciativa. Un gobernador desgastado dando directrices en más de una decena de foros de consulta, siendo que la directriz debe dar el Plan Estatal de Desarrollo.
Por eso la crítica del periodista Darío Celis llega en buen momento. 
Lo que Tlaxcala no haga para sí no lo harán los demás. Es momento de que Tlaxcala comience a funcionar y ya no se muestre estático en la dinámica nacional. 

Los primeros indicadores de esta administración los veremos pronto, en las próximas semanas. Y los tlaxcaltecas van a exigir resultados. Más vale que los haya porque el bono democrático se acaba. Que no digan nuestros funcionarios y nuestro gobernador que no hubo advertencias. Ya es tiempo de trabajar, más que hacer relaciones públicas.
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EDITORIAL

Javier Duarte un eslabón más de la Impunidad.

La máxima de Nicolás Maquiavelo de que el fin justifica los medios es perfectamente aplicable a lo que sucede en el México de hoy en que los grupos de poder y los que son beneficiarios de diversos gobiernos, están decididos a mantearse en el poder a cualquier costo, por grotesco que esto parezca. 

Se especulaba por diversos analistas, que el proceso que enfrentaría el exgobernador de Veracruz Javier Duarte aquí en México, estaba más que pactado, pero lo que ha sucedido en su primera audiencia celebrada este martes ante un Juez Federal, en la que a la Fiscalía de la PGR “No le cuadraron las cifras” de las acusaciones fincadas en contra del exgobernador, ha sido un espectáculo lamentable de ineptitud y complicidad que deja al inculpado con medio pie fuera de la cárcel. 

El atraco a las finanzas públicas del estado de Veracruz, en el que no solamente se desviaron cientos o miles de millones de pesos del presupuesto, sino que incluso, han circulado grabaciones que involucran al exgobernador Javier Duarte en la entrega de mil millones de pesos a su partido es, solo comparable a lo sucedido en las elecciones de Coahuila y el Estado de México, en que el dispendio de recursos fue ostentoso y evidente por parte del partido oficial. 

Lo grave es que al igual que la PGR en el caso Duarte Ochoa, que prácticamente exonera al exgobernador de Veracruz, en el caso de las elecciones mencionadas, es el INE el que hace comparsa a través de los dictámenes incompletos, omisos e imprecisos de la Unidad Técnica de Fiscalización. 

Si además recordamos que el Presidente Peña ha impulsado la aprobación de iun Sistema Anticorrupción en que los fiscalizadores también son jueces de sus propios dictámenes y sin dale facultades para castigar los actos de corrupción o, el llamado Nuevo Sistema de Justicia Penal, en el que la tipificación de los delitos deja fuera de la cárcel, precisamente a los delincuentes de cuello blanco y a quienes porten arma reglamentaria, nos convencemos que existe una enorme simulación. 

Negligencia, incompetencia o simulación se transforman en impunidad sin escrúpulos, ofensiva hacia la sociedad mexicana.



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Tlaxcala, Tlaxcala.
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